viernes, 23 de septiembre de 2011

El Panteón de Fernán Núñez

El hecho de la temprana muerte, con tan solo diecisiete años, de Isabel Falcó y Osorio, acaecida el 8 de Mayo de 1875, parece haber sido la razón principal por la que, tiempo después, se construyera el Panteón de los Duques de Fernán Núñez, mausoleo funerario que, a la postre, sirviera para el enterramiento de los miembros de la familia en la que, tras la disolución del linaje Zapata, había recaído el condado de Barajas en el primer tercio del siglo XIX. El edificio funerario se alza en el promontorio sito entre las calles Manuel Aguilar Muñoz y Joaquín Ibarra, cerca del castillo de los Zapata, cuyos restos, por haber caído en estado de ruina por un incendio a finales del siglo XVII, fueron utilizados para erigir el muro que perimetra el jardín dentro del que se halla. 


El proyecto de construcción del panteón fue encargado al arquitecto Francisco de Cubas y González, marqués de Cubas, y sus obras, con el preceptivo permiso del Gobierno Civil, se iniciaron el mes de Marzo de 1879. La ceremonia por la que el edificio quedaba bendecido solemnemente se celebró cuatro años después, en concreto el día 25 de Noviembre de 1883. Los restos de Isabel, hija de Dª María Pilar Gutiérrez de los Ríos, tercera duquesa de Fernán Núñez, y de Manuel Pascual Luis Falcó, duque consorte, que en un principio fueron enterrados en un mausoleo del cementerio de Málaga perteneciente a la familia de Enrique Crooke y Emilia Larios, fueron trasladados a Madrid y depositados en el nuevo panteón el día 27 de Abril de 1884. Tras ella, al margen de sus progenitores, fueron enterrados allí los sucesivos miembros de la familia hasta Dª María de las Mercedes Anchorena y Uriburu, cuya muerte acaeció el 4 de Abril de 1988. 

ESTILO NEOGÓTICO 

Se trata de una capilla con una planta rectangular, sobre la que se levanta una bóveda de crucería, cubierta exteriormente por un tejado a dos aguas, dividida en tres tramos a los que se suma otro que hace las veces de sacristía, situado tras el altar mayor. En este último se dipone una escalera por la que se tiene acceso a la cripra, sita bajo la nave, que, asimismo, está dividida en tres tramos de bóveda rebajada. Del estilo sobrio del interior destacan los cuatro grandes mausoleos, dispuestos dos a cada lado de la nave bajo los huecos de los arcos ojivales de la bóveda, obra del escultor Elías Martín Riesco (1939-1910) que trabajaría en otras ocasiones para los duques. Sobre el arco apuntado de la entrada, que señala su inconfundible estilo neogótigo, se sitúan el escudo ducal y una pequeña cruz como únicos ornamentos exteriores.

El neogótico, movimiento artístico nacido en Gran bretaña hacia lamitad del siglo XIX, basa su estética en el estilo gótico del medievo, estando estrechamente relacionado, por su rechazo al racionalismo neclásico, con el romanticismo que desde varias décadas antes estaba generalizado en la sociedad. En arquitectura, y como se puede observar en el estilo del panteon, se intentan conservar las formas genuinas de la baja Edad Media europea como lo son el arco de medio punto, la bóveda de crucería y la utilización de la luz en los interiores.

El panteón es un caso singular pues se constituye como un punto de ordenación urbana de la zona donde se halla enclavado al estar situado en un lugar de ensanche adyacente a la Avenida de Logroño. En torno a él se realizó un paseo dividido en tres tramos que vertebra la zona compartida con el Castillo de los Zapata. En general, la zona donde se halla asentado presenta un singular conjunto histórico, pues lindando con este edificio, además del castillo, única fortaleza medieval del municipio de Madrid, se erige un nido de ametralladoras construido para la defensa de Madrid durante el asedio de los sublevados en el Guerra Civil.